Se acerca el verano y debemos prestar atención a las radiaciones solares, pues aunque en la mayoría de los casos son beneficiosas para nuestro cuerpo, en ocasiones pueden llegar a no serlo tanto.
Cuando queremos protegernos del sol, lo más habitual es emplear protección solar tópica, es decir, cremas, sprays y geles que aplicados sobre nuestra piel nos protejan de la incidencia de las radiaciones emitidas por el sol.
En cualquier caso, al margen de estos productos, debemos también tener una “buena educación solar”. Es fundamental aprender a tomar el sol, ya que no se debe hacer de cualquier forma. Algunos aspectos básicos serían:
- Evitar la exposición en horas de máxima intensidad solar (de 12-18h)
- Usar sombreros y gafas para protegernos de insolaciones o lesiones oculares
- Rehidratarse de forma continua durante la toma del sol.
Muchas veces nos exponemos al sol en las horas que podemos, no en las que realmente debieramos. en estos casos debemos emplear los llamados filtros solares.
Los filtros solares son la principal composición de los fotoprotectores. Dentro de los filtros solares distinguimos entre filtros físicos, químicos y biológicos.
Filtros físicos: son aquellos que actúan a modo de barrera o pantalla, que o bien reflejan las radiaciones o bien las absorben para que no lleguen a nuestra piel. Normalmente son pigmentos, que son los que daban la coloración blanquecina a las cremas solares, actualmente se siguen empleando pero sin dar coloración, gracias a que se ha reducido su tamaño de partícula sin reducir sus propiedades. Son los mejores filtros, pero siempre es conveniente aplicarlosen combinación con otros.
Filtros químicos: son compuestos aromáticos orgánicos cuya estructura les permite captar las radiaciones de longitud de onda coincidente con las UV. Las composiciones de los fotoprotectores suelen llevar más de uno, pues cada uno es específico para un tipo de radicación (UVA, UVB). Hay que tener cuidado con estos filtros porque en ocasiones son responsables de alergias cutáneas.
Filtros biológicos: realmente son antioxidantes, es decir, actúan sobre los efectos que causan las radiaciones, lo que se traduce en que disminuyen el daño celular disminuyendo por tanto el fotoenvejecimiento celular y el riesgo de desarrollar cáncer de piel.
Muchas veces éstos últimos los encontramos también en forma de fotoprotectores orales, protectores solares en forma de pastillas o cápsulas que nos hacen que la piel sea menos sensible al fotoenvejecimento.

